martes, 17 de noviembre de 2009

Sexo Tantrico


1ª Experiencia de Clase de Sexo Tántrico.

Todo fue muy rápido y sin mediar pensamiento ninguno, estaba pasando por una trama un poco convulsa, acaba de pelear con mi futura esposa. Nunca he tenido este tipo de ruptura, ya que soy extremadamente cauteloso. Y no me esperaba este tipo de traumas.

Por lo que decidir conocer otras mujeres a través de Internet. Medio que conozco desde hace mucho tiempo, que me sirve para relajarme, aprender y curiosear un poco por los confines de la Tierra. Y por que no conocer otras Mujeres, así momentáneamente olvidaba el dolor que me causaba las discusiones de pareja.

En uno de los Foros conocí a una Tal Lola, que me intrigo la foto en plena sierra Morena, quise conocerla, no me importaba su estado ni nada, solo conocerla si se me permitía hacerlo. Estaba online. Por lo que la tutee. Y empecemos a tutearnos como si ya hubiéramos sido amigos de toda la vida. Se notaba que ninguno de nosotros teníamos perjuicios, ni nada que no impidiese ser libre. Así se forjo una amistad.

Le conté mi situación, poco a poco empecemos a compartir la amistad. Gran valor Humano que deberíamos de cultivar más a menudo.

Me ofreció ir a un curso de sexo tántrico. Una experiencia nueva. Eso era lo que necesitaba yo. Nuevas experiencias, nuevas caras, además de conocer a la persona que me invitaba.

Me comunico el lugar y donde se celebraba, que llevarse ropa cómoda, creía que era ropa informal, no tipo chándal o algo así.

Después de aparcar en las inmediaciones de la calle emperador trajano, que por cierto estaban todas las calles levantadas, por cierto a causa del empleo E, que impartía ZP para paliar el paro de los Pueblos.

Preguntando, conseguir dar con el Lugar.


A pesar de tener una entrada pequeña, como si fuese la boca de algo milagroso, me llamo la atención los detalles hindú, ropa de otra cultura, y el ambiente tenue y tranquilo. Me encontré con varias personas que estaba hablando de sus cosillas, no conocía a nadie, entre como un elefante en una cacharrería, me invitaron a que me descalcé, comprendí el motivo, el parque era de madera y no es cuestión de pisotear aquello.

Estuvimos esperando unos 10 minutos.

Sacaron unas enormes pelotas de gomas, yo solo la había visto en los centros infantiles., a mi también me gustaron. No sentemos encima de ellos, de distinta formas, el ambiente se iba relajando y por fin se acerco la Lola, mi invitadora. Que venia acompañada de su marido. Me sentía un poco mas libre. Me solté por completo. Me encontraba relajado y hasta con un poco de sentido de Humor.

Empezaron a hablar de un poco de sexo, de las inclinaciones de parejas, de las motivaciones, de las incomprensiones que se producía en las parejas, y aquello invitaba a ser mas libres y compresivos .Me gustaba el tema. Así es como se debe de hablar de la sexualidad sin tabú, ni ideas preconcebidas. Era mi ambiente.

Empecemos con ejercicios de calentamiento, con posturas corporales, en principio solos, luego en pareja. Me asignaron una pareja que no pudo ir su marido, para no estar solos, estuvimos juntos.

Ahora las posturas eran en pareja, relajantes, brillantes y hasta motivadoras. Siempre me ha gustado hacer ejercicios físicos, a pesar de estar un poco gordo, no había perdido flexibilidad, versión que ofrecí cuando me preguntaron por ello.

Luego nos tumbamos en una esterilla en el suelo para realizar ejercicios en ella con mi pareja. Estiramientos musculares, de varias formas, En cuclillas, a lo largo de la espaldas de la compañera, y asi nos alternabamos. Así se consumió una buena hora.

Hicimos otros ejercicios corporales con las manos, estas fueron barruntada con una mezcla de aceite de ricino y limón, otros accesorios que no supe cuales eran. Eran aromáticas y muy penetrantes en la piel. Nos untamos en las manos y los ejercicios consistían en tocar a la pareja en las manos sin verlas, sentir sus latidos, sus palpitaciones, su aliento. Bonita y gratificante experiencia, ambas manos .luego la cara increíble, pero recordaba que este ejercicio era muy predilecto para mi.Siempre me has gustado tocar a las personas, demuestra confianza, demuestras empeño en compartir.

Otro buen rato, que no supe como pasaba el tiempo, aquello invitaba a la reflexión y a la regeneración corporal. son necesarios que se practique con asiduidad.

La piel y el cuerpo estaban mucho mas relajado y mas preparado a compartir y a vibrar con energías que se llenaba el ambiente de compañerismo y amistad.

Yo empezaba a sudar, siempre sudo, ya que suelo beber mucha agua, y tengo los poros de la piel muy abiertos, me gustaba. Estaba trabajando con mi cuerpo, que por cierto lo tenía un poco abandonado. Lo seguiré más a menudo.

Para finalizar hicimos una cadena Humana, y proferimos una especie de ritual de mejoramiento, empecemos a reír de alegría, nos abracemos con brios a todos los compañeros de la clase.

Muy emotivo.

Afuera en el recibidor, comuniquemos que el próximo día seria el 4 de diciembre, ya que el viernes no le venia bien a Lola y a otra compañera.

Será el primer sábado de cada mes. Aceptamos gustosamente el mismo.

Hice una indicación por lo de la pareja. Llamaría antes, ya que no es recomendable que fuese solo. Y no es seguro que estuviera pareja.

Esta fue mi Experiencia.

Por Gregorio Rodriguez Garcia.

Mas Informacion sobre el Tema: http:saltron.wordpress.com


Tu acto sexual y el acto sexual tántrico son básicamente diferentes. Tu acto sexual es para descargar; es como un buen estornudo. Expulsas la energía y aligeras el peso. Es destructivo, no es creativo. Es bueno, es terapéutico. Te ayuda a relajarte, pero nada más.

El acto sexual tántrico es, básicamente, diametralmente opuesto y diferente. No se hace para descargar. Se hace para permanecer en el acto sin eyacular, sin expulsar toda la energía; para fundirse en el acto: al principio del acto, no al final. Esto transforma la cualidad, en conjunto, la cualidad es diferente. Intenta comprender estas dos cosas.

Hay dos tipos de clímax, dos tipos de orgasmo. Uno ya lo conoces. Llegas a la cúspide de la excitación y no puedes ir más lejos: ha llegado el final. La excitación alcanza un punto donde ya no es voluntaria. La energía te invade y sale. Te descargas, te aligeras. Expulsas la carga; puedes relajarte y dormir. Lo estás usando como si fuese un tranquilizante.

Es un tranquilizante natural: le seguirá un buen descanso, siempre que tu mente no esté agobiada por la religión. En ese caso, se destruye incluso el efecto tranquilizante. Si tu mente no está agobiada por la religión, el sexo podrá ser tranquilizante. Si te siente s culpable, hasta tu sueño se alterará. Te sentirás deprimido, empezarás a descalificarte y a jurar que ya no volverás a gozar. Después tu sueño se convertirá en una pesadilla. Si eres un ser natural y no estás demasiado agobiado por la religión y la moralidad, entonces podrás usar el sexo como un tranquilizante. Este es un tipo de orgasmo: llegar a la cúspide de la excitación.

El tantra se basa en otro tipo de orgasmo. Si llamamos al primero un orgasmo cúspide, el orgasmo tántrico se podrá llamar orgasmo valle. En él no llegas a la cúspide de la excitación sino al valle más profundo de la relajación. Al principio, la excitación es necesaria para ambos. Por eso digo que al principio son iguales pero los finales son completamente diferentes.

La excitación se usa para ambos: tanto si vas a la cúspide de la excitación como si vas al valle de la relajación. Para el primero, la excitación tiene que ser intensa, cada vez más intensa. Tienes que desarrollarte en él, tienes que ayudarlo a crecer hasta la cúspide. En el segundo, la excitación sólo es el principio. Después, una vez que el hombre ha penetrado, el amante y la amada se pueden relajar. No es necesario hacer ningún movimiento. Se pueden relajar en un abrazo cariñoso. Si el hombre o la mujer sienten que se va a perder la erección, sólo entonces se precisa movimiento. Pero después te vuelves a relajar. Puedes prolongar este profundo abrazo durante horas sin eyacular, y después los dos podéis dormir juntos profundamente. Esto -esto- es un orgasmo valle. Los dos están relajados y se encuentran dos seres relajados.

En el orgasmo sexual corriente se encuentran dos seres excitados, tensos, llenos de excitación, intentando descargarse. El orgasmo sexual corriente parece una locura; el orgasmo tántrico es una meditación profunda, relajante. Quizá no os hayáis dado cuenta pero el hecho de que el hombre y la mujer sean fuerzas opuestas es biológico, bioenergético. Negativo-positivo, ying-yang o como quieras llamarlo, se excitan el uno al otro. Y cuando se encuentran en una meditación profunda se revitalizan. Ambos se revitalizan, se vuelven generadores, se sienten más vivos, están radiantes de nueva energía y no se pierde nada. Basta con encontrarte con el polo opuesto para que la energía se renueve.

El acto sexual tántrico se puede repetir todas las veces que quieras. El acto sexual corriente no se puede repetir todas las veces que quieras porque pierdes energía, y tu cuerpo tendrá que esperar para volver a recuperarla. Y cuando la recuperes, la volverás a perder. Parece absurdo. Desperdiciar toda la vida en ganarla y perderla, ganarla y perderla: es como una obsesión.

Lo segundo que hay que tener en cuenta es que tal vez lo hayas observado o tal vez no pero si te fijas, los animales nunca disfrutan del sexo. No disfrutan durante el coito. Fijaos en los babuinos, los monos, los perros o cualquier tipo de animal. Durante el acto sexual no están felices ni disfrutando, ¡no lo parece! Parece más un acto mecánico; es como si una fuerza natural les impulsara a hacerlo. Si alguna vez has visto a los monos durante el coito habrás visto que al terminar se separan. Si te fijas en sus caras no están extáticos, es como si no hubiese sucedido nada. Cuando la energía lo requiere, cuando es excesiva, la expulsan.

El acto sexual corriente es exactamente así, pero los moralistas han estado diciendo lo contrario. Dicen: «No te abandones, no “disfrutes”.» Dicen: «Esto es lo que hacen los animales.» ¡No es cierto! Los animales jamás disfrutan; sólo el hombre puede disfrutar. Y cuanto más profundamente puedas disfrutar, más elevada será la humanidad resultante. Si tu acto sexual se puede convertir en un acto meditativo, extático, alcanzarás lo más elevado. Pero no te olvides del tantra: es un orgasmo valle, no una experiencia cumbre. ¡Es una experiencia valle!

En Occidente, Abraham Maslow ha hecho muy famoso el término experiencia cumbre. Vas hacia la cumbre a través de la excitación y después caes. Por eso sientes una caída después del acto sexual. Es natural: estás cayéndote desde la cumbre. Jamás sentirás eso después de una experiencia de amor tántrico. Entonces no caerás. No puedes caerte porque estás en el valle, mejor dicho, estás ascendiendo.

Después de un acto sexual tántrico, no has caído sino que has ascendido. Te sientes cargado de energía, más vital, más vivo, radiante. Ese éxtasis puede durar horas, incluso días. Sólo depende de la profundidad con que lo hayas realizado. Si empiezas a practicarlo, antes o después te darás cuenta que la eyaculación es una pérdida de energía. No es necesaria, a menos que necesites tener niños. Y con un acto sexual tántrico te sentirás profundamente relajado durante todo el día. Basta una sola experiencia tántrica para que te sientas relajado durante varios días, cómodo, en casa, no violento, no enfadado, no deprimido.

Una persona así no puede ser un peligro para los demás. Si puede, ayudará a los demás a ser felices. Si no puede, al menos no hará infeliz a nadie. Solamente el tantra puede crear un nuevo hombre, y entonces crecerá el hombre que pueda conocer la eternidad, el no egocentrismo y la no dualidad con la existencia.

OSHO

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